Flores Rotas
Creo que voy a pensar Flores Rotas como una película esencialmente expresionista; formalmente minimalista.
El film empieza con Bill Murray, ex Don Juan en decadencia, recibiendo una carta en la que una de sus viejas amantes le anuncia que tiene un hijo de 19 años que salió a buscarlo. Y así va, con el impulso de su vecino Wilson, que es un personaje extraordinario, en busca de sus amantes de esa época.
Minimalista, entonces, porque como todo el cine de Jarmusch (que vi, que no es tanto), se sostiene en planos silenciosos, largos -aunque no descriptivos. Es una narración muy lenta, pero siempre se está en la línea narrativa-.
Por otra parte, se destaca un humor un poco extravagante -en términos realistas, inverosímil- que se desprende de las acciones y caracteres de los personajes secundarios (siempre un poco ridículos) y de los diálogos (y la cara) del protagonista (un verdadero Donjuan, en algún punto. Con un sentido del humor inteligente y sutil, siempre entendiendo, a diferencia del otro, toda la situación… es un personaje bastante idealizado).
La parte expresionista de la película viene con este personaje que, como a ex Donjuan, solo y aburrido, la visita a estas mujeres (y también la suposición de que su hijo anda por ahí buscándolo) le sirve no tanto para recordarlas sino más bien para verse a sí mismo. Y así la película se llena de personajes decadentes y ridículos y en realidad lo que estamos viendo todo el tiempo es a Bill Murray viéndose a sí mismo en todos ellos. La película no es tanto una road movie como un viaje introspectivo: hay una ficha que va cayendo.
Y un aplauso para la puesta de cámara -que siempre es lo irreprochable de las películas de Jarmusch, por más horribles que sean- y también para la música. Y por supuesto, para el grandioso Bill Murray.
