Youth without youth
No es difícil saber cuál será un buen film y cuál nunca podrá ser concebido así ya desde el momento mismo de la concepción del equipo técnico. Hay la afección entre distintos artistas. Y allí, donde ella emana, es que uno debe conceptualizar o expectar, quizás, por un nuevo film.
En un mes y medio se estrenará la última película terminada de Francis Ford Coppola, en La Festa del Cinema en Roma.
Entre ególatras declaraciones, dijo el director abiertamente a los medios italianos: “Todos los festivales querían mi nueva película, pero yo no quería ir porque creo que los festivales son algo superado”. El evento romano despierta sin embargo todo tipo de expectación tanto en medios nacionales como internacionales.
Pese a la soberbia adquirida merecidamente por el Sr Coppola, se siente una mayor intriga por el nuevo film debido a la calidad plasmada en él. En una reciente conferencia sobre Urbanismo y Arte, en la ciudad de Buenos Aires, se presentó en una ponencia como invitado el compositor argentino Osvaldo Golijov, el mismo en quien confió Coppola para que se haga cargo de la música de sus dos últimas películas a estrenar. Allí, el arraigado estilo contemporáneo de este artista se vio plasmado libremente en el film, aunque bajo la consulta del director, obviamente erudito también en el arte de la música. En dicha conferencia Golijov habló del intercambio entre las áreas lograda en el esperado film, destacando al participación intrínseca entre el director, el compositor y el editor, Elater Murch (el mismo de Apocalypse Now).
En fin, expectación por algo que se lo merece, tanto como para no necesitar de ella.










