La marca de la bestia
Hollywood ya hizo, recientemente, Los 4 fantásticos, El hombre araña, Transformers…
y ya tiene en marcha He Man, La mujer maravilla, Meteoro, Thundercats…
No voy a empezar con preocupaciones acerca de la falta de originalidad del cine norteamericano. No sé en qué sentido podría pensarse que es más original hacer otra película con un cuco, una rubia que sube por las escaleras en vez de escapar, un final feliz porque los únicos que se han muerto son negros o demasiado secundarios como para que me importe. Hollywood trabaja sobre fórmulas, y en este sentido, que haga remakes o versiones fílmicas de series, videojuegos o libros, poco importa en cuestión de originalidad. Las fórmulas, como en todo entretenimiento popular, cambian con más o menos lentitud, pero subsisten indefectiblemente.
¿Cuál es el problema de esta nueva serie de producciones yanquis? Pensar solamente qué tienen en común, además de superhéroes (que las películas norteamericanas siempre tienen, aunque sea un ama de casa frustrada): la estética 80s.
Esto es lo verdaderamente preocupante. Volver a las calzas, las melenas rubias, el maquillaje excesivo y los colores saturados (mal combinados), es algo que definitivamente no queremos.
Digámosle BASTA a Hollywood.
No vea Piratas del Caribe 3.