Crítica “Tideland”
Crítica escrita por Marta Trapé (Colaboradora de cine.com)
* * * Sobre 5

Sinopsis
Tideland es una historia que explora la capacidad de supervivencia de una niña en circunstancias insólitas; descrita por Ferry William como el punto de encuentro entre Alicia en el país de las maravillas y Psicosis.
Jelisa- Rose (Jodelle Ferland) es una niña que se encuentra en una situación muy poco corriente: cuando su madre muere (Jennifer Tilly), se embarca en un extraño viaje con su padre, Noah (Jeff Bridges), un rockero permanentemente drogado.
¿Por qué su padre ya no le habla? ¿Y quién hace todo ese ruido en el ático? Este es el mundo de Jeliza-Rose que huye de la cruda realidad de su infancia para dejarse llevar por las fantasías de su viva imaginación, conformando así un mundo fantástico en el que las luciérnagas tienen nombre, los hombres de barro despiertan al atardecer y tiburones monstruosos nadan por las vías del tren. Sus confidentes son las cabezas de cuatro Barbies, separadas de sus cuerpos hace mucho tiempo, hasta que conoce a Dickens (Brendan Fletcher), un joven disminuido psíquico con la mente de un niño de diez años. Vestido con un traje de natación, se pasa el día escondido en una destartalada cabaña que cree un submarino mientras espera el momento de cazar al monstruoso tiburón que vive en la vía del tren.
La hermana mayor de Dickens, Dell (Janet meter), una esbelta figura espectral vestida de negro que se oculta tras una malla de apicultor.
Crítica Tideland
La pantalla esta en negro y de pronto unas letras blancas nos dan una pista sobre la película. “Alicia ya no sabía si estaba cayendo muy despacio, o cayendo muy profundo” Así lo escribió Lewis Carroll y así nos lo muestra Terry Gilliam.
Es el libro preferido de la protagonista, Jeliza-Rose; una niña de nueve años con una imaginación desbordante, esta Alicia del siglo XIX juega e inventa sin cesar en un entorno que fuera de los ojos de la pequeña se nos aparece horrible y para algunos, inmoral. Jeliza- Rose tiene unos padres heroinómanos a los que cocina sus dosis, él un viejo rockabilly con una casi mística obsesión por un país vikingo, ella una especie de decadente groopie enganchada a la metadona, los cigarrillos y a las chocolatinas.
La ambientación del film es puramente el estilo del mundo delirante y surreal de Gilliam, con lugares claustrofobicos y habitaciones sucias y oscuras. Terry se atreve con todo, llegando a jugar con líneas argumentales que han escandalizado a los críticos tocando temas que escandalizan la moralidad del espectador como la pedofília o los trastornos mentales. Pero el astuto Gilliam pone de nuevo en evidencia a quienes perturba porque es en estas mentes, donde se encuentra el problema.
Es justo en ese momento se destila una pregunta: ¿Pretende entonces esta película, forzarnos a ver las cosas desde la perspectiva de la pequeña Jeliza-Rose a pesar de que como público adulto y maduro pretendamos conservar nuestra propia visión de los hechos? Así es y justamente ahí reside su poder. El director juega con la fantasía y las distintas realidades que puede presentar una historia, en una película destinada en palabras de Terry Gilliam a “asustar a los adultos y no a los niños”.
Una pequeña gran actriz en Tideland
Anne Paquin ya demostró hace años, con la película El Piano, que una niña puede llevar la carga de un film, a veces incluso mejor que un adulto. Vivo ejemplo de ello es la joven Jodelle Ferland en Tideland, seductora e inocente. La pequeña de nueve años sale en todas y cada una de las escenas del film descubriéndose como una gran actriz, que inquieta, ruboriza y reta la moralidad del espectador. Ella es Tideland y lo representa a la perfección.
En Tideland hay droga, muerte, locura y búsqueda desesperada del amor. No es ciencia ficción. Es el mundo real. Y eso sí que da miedo.
* * * (Sobre 5)
Dirección: Terry Gilliam.
Países: Reino Unido y Canadá.
Año: 2005.
Duración: 122 min.
Género: Drama, fantástico.
Interpretación: Jodelle Ferland (Jeliza-Rose), Janet McTeer (Dell), Brendan Fletcher (Dickens), Jennifer Tilly (reina Gunhilda), Jeff Bridges (Noah), Dylan Taylor (Patrick), Wendy Anderson (Madre de Dell).
Guión: Tony Grisoni y Terry Gilliam; basado en la novela de Mitch Cullin.
Producción: Jeremy Thomas y Gabriella Martinelli.
Música: Mychael Danna y Jeff Danna.
Fotografía: Nicola Pecorini.
Montaje: Lesley Walker.
Diseño de producción: Jasna Stefanovic.
Dirección artística: Anastasia Masaro.
Vestuario: Mario Davignon y Delphine White.
Estreno en España: 8 de junio 2007.
El Director: Terry Gilliam
Tras codirigir Monty Python and the Holy Grail (Los caballeros de la mesa cuadrada, 1975) con Terry Jones, debutó como director en solitario con Jabberwocky (1977), a la que siguieron Time Bandits (Los héroes del tiempo, 1981), Brazil (1985), The Adventures of Baron Munchausen (Las aventuras del Barón Munchausen, 1988), The Fisher King (El Rey Pescador, 1991), 12 Monkeys (12 monos, 1995), Fear and Loathing in Las Vegas (Miedo y asco en Las Vegas, 1998) y The Brothers Grimm (2005). El Festival de San Sebastián le dedicó una retrospectiva en 1998.
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