Critica “Babel”
Cine.com en los cines Icaria de Barcelona para el pase de prensa de Babel.
Se estrenó en salas de toda España el 29 de Diciembre.

SINOPSIS
Armados con un Winchester, dos jóvenes marroquíes salen en busca del rebaño de cabras de la familia. En medio del silencio del desierto, deciden probar el rifle… pero el alcance de la bala es mucho mayor de lo que esperaban.
En un instante, las vidas de cuatro grupos de extraños en tres continentes colisionan. Una pareja de turistas estadounidenses (Brad Pitt, Cate Blanchett), una adolescente japonesa sorda y rebelde con su padre, y una niñera mexicana que se lleva sin permiso a dos niños estadounidenses al otro lado de la frontera, se ven atrapados en la creciente ola de un accidente cuyas proporciones crecen sin que nadie pueda controlarlas. Ninguno de ellos llegará a conocerse; a pesar de la inesperada conexión que les une, se quedarán aislados al ser incapaces de comunicarse con las personas que les rodean. Alejandro González Iñárritu dirige una película íntima y épica a la vez, cuyo rodaje transcurre en cuatro países, protagonizada por actores profesionales y no profesionales, terminando así la trilogía que empezó con Amores perros y 21 gramos.

CRÍTICA DE CINE.COM
Una película larga, de 145 minutos, pero que es de las 5 mejores del año 2006.
Un peliculón de Alejandro González Iñárritu que lo hace todo bien. 4 historias relacionadas entre sí por una versión de la teoría del caos, en la que ciertos acontecimientos a simple vista inocentes, se convierten en desencadenantes de consecuencias imprevisibles, y que tienen como nexo de unión la soledad, la rebeldía, la insatisfacción, el desamor, con una banda sonora perfectamente encajada, buenas interpretaciones y un excelente montaje.
Es un relato de cómo 4 culturas distantes (México, EE.UU., Japón y Marruecos) pueden estar tan relacionadas por un evento trágico y cómo la soledad puede darse en una ciudad de varios millones de habitantes, en el desierto marroquí o en el desierto de la frontera de los Estados Unidos con México.
Puntuación de cine.com: ***** de 5.
EQUIPO ARTÍSTICO
| BRAD PITT | Richard |
| CATE BLANCHETT | Susan |
| GAEL GARCÍA BERNAL | Santiago |
| KÔJI YAKUSHO | Yasujiro |
| ADRIANA BARRAZA | Amelia |
| RINKO KIKUCHI | Chieko |
| ELLE FANNING | Debbie |
EQUIPO TÉCNICO
| ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU | Director y productor |
| GUILLERMO ARRIAGA | Guionista |
| JON KILIK | Productor |
| STEVE GOLIN | Productor |
| RODRIGO PRIETO, ASC, AMC | Director de fotografía |
| BRIGITTE BROCH | Diseño de producción |
| STEPHEN MIRRIONE, ACE | Montaje |
| GUSTAVO SANTAOLALLA | Compositor |
SOBRE LA PRODUCCIÓN
LA TORRE DE BABEL DEL RODAJE DE BABEL
Babel: Nº 1. La Biblia habla de una famosa torre construida por los hombres con el fin de alcanzar los cielos. Dios, enojado, la destruyó y esparció a los seres humanos por todo el planeta, separándoles y haciéndoles hablar diferentes lenguas.
Rodada en el transcurso de un año en tres continentes, protagonizada por un reparto multilingüe encabezado por Brad Pitt, Cate Blanchett, Gael García Bernal, Kôji Yakusho, Adriana Barraza y Rinko Kikuchi, además de actores no profesionales procedentes de Marruecos, México y Japón, la película ha acabado siendo, para todos los que han participado en ella, un viaje físico y psicológico muy parecido al que realizan los personajes. El film cuenta la historia de unas personas a la deriva por las barreras culturales y la imposición de las fronteras, pero el director y su equipo se enfrentaron a estos problemas meses antes de que empezara el rodaje.
Para el director Alejandro González Iñárritu, premiado por la Academia, hacer esta película ha sido el equivalente a un recorrido transformador. Según dice, ha sido el mayor reto fílmico al que ha tenido que enfrentarse y que ha cambiado a todos los que se han visto involucrados. “BABEL cobró vida a partir de la necesidad moral de liberarme y hablar de cosas que me llenaban el corazón y la mente: el dolor que existe en el mundo, en lugares cercanos o distantes, simbolizado por el estudio de tragedias personales”.
“La realización de BABEL ha sido en sí una especie de torre de Babel”, añade el director. “El rodaje no ha tenido nada que ver con lo que había hecho hasta ahora. En realidad, ha sido como rodar cuatro películas diferentes, intentando sumergirnos en cuatro culturas y no verlas desde un punto de vista foráneo. Para empezar, la logística ya era todo un reto, pero lo más difícil era la parte emocional e intelectual. BABEL no solo era un viaje externo, sino interno. Nos ha transformado a todos sin excepción. La película también cambió porque me vi obligado a reescribir cada historia según la cultura y las circunstancias”. Como suele pasar en estos casos, el choque de puntos de vista diferentes tanto ideológicos como físicos acabaron por transformar no sólo la perspectiva del director, sino el proceso creativo en sí.
Alejandro González Iñárritu reconoce que la idea de rodar BABEL es una causa directa de haber salido de su país natal y por su estado anímico actual. “BABEL no contesta a la pregunta ‘¿De dónde soy?’ sino más bien a la de ‘¿Adónde voy?’”.
“Lo mejor de BABEL fue que empecé rodando una película acerca de las diferencias que separan a los seres humanos, las barreras físicas y del idioma, pero en el camino me di cuenta de que estaba haciendo una película acerca de lo que nos une, el amor y el dolor. Es muy posible que lo que hace feliz a un marroquí y a un japonés sea muy diferente, pero lo que nos hace sentir mal es lo mismo para todos”, dice el director.
Al rodar una película que cruza fronteras, culturas, conflictos y las barreras internas que las personas interponen entre ellas, Alejandro González Iñárritu y su equipo tuvieron que abrirse camino entre un laberinto de idiomas, estilos de vida y personalidades diferentes.
“Durante el rodaje tuvimos problemas muy parecidos a los que están en la película; la comunicación no fue nada fácil”, explica el director. “BABEL depende de cientos de personas procedentes de diversos lugares del mundo. Por ejemplo, en el plató de Marruecos se hablaba árabe, bereber, francés, inglés, italiano y español. Incluso teníamos actores de la misma ciudad que no hablaban el mismo idioma; fue todo un reto conseguir que se entendieran”.
La película BABEL, inspirada en la cacofonía de voces humanas que surgió de la torre bíblica, narra cuatro fascinantes historias que transcurren en puntos muy alejados del planeta, pero que de algún modo están unidos. Todo empieza a partir de un hecho trivial - un turista olvida un rifle de caza en Marruecos – que desencadenará una serie de interacciones personales y globales. Aunque vuelve a los temas de sus dos películas anteriores, 21 gramosy Amores perros, el destino y la interconexión, esta película va más lejos, es un lienzo mucho más grande desde el punto de vista emocional, intelectual y geográfico. “La única razón por la que estas tres películas pueden considerarse una trilogía, aparte de tener una estructura parcialmente coincidente, es porque, al fin y al cabo, son historias de padres e hijos. Lo son 21 gramos y Amores perros. A pesar de que hay temas sociales y políticos implícitos en BABEL, no deja de ser un cuarteto de historias muy intimistas”, dice Alejandro González Iñárritu.
Uno de los objetivos principales del director era evitar a toda costa retratar las diferentes culturas desde el punto de vista convencional de un extranjero, pues destruiría la intimidad que el espectador crease con los personajes multiculturales. Para conseguirlo, se sumergió en lo que él describe como “un proceso de observación y absorción”, quedándose largos periodos de tiempo en los países donde rodaría, observando las costumbres locales. Además recurrió a numerosos actores no profesionales que hicieron gala de una naturalidad sin igual además de aportar conocimientos únicos de las sutilezas culturales locales. A pesar de que muchos actores nunca habían visto una cámara de cine, el director dejó que reaccionaran a las situaciones dramáticas de la película de acuerdo con sus pautas culturales.
Esta forma de narrativa ayudó a romper las barreras que tan a menudo rodean a los personajes foráneos en las películas de Hollywood. Para el director, una de las mayores dificultades era representar honradamente el entorno cultural de cada personaje, además de mostrar el conmovedor e innegable humanismo de cada historia.
“Las auténticas fronteras, más que líneas físicas exteriores, están dentro de nosotros, son barreras del mundo de las ideas. Entendí que lo que nos hace felices como seres humanos puede ser muy diferente, pero lo que nos hace desgraciados y vulnerables, más allá de la cultura, la raza, el idioma o el nivel económico, es lo mismo para todos”, dice Alejandro González Iñárritu. “Descubrí que la mayor tragedia humana es la incapacidad de amar y ser amados, la incapacidad de tocar y ser tocados por este sentimiento que sin embargo es la razón de ser de todos los seres humanos. Por eso BABEL se transformó en una película acerca de lo que nos une, y no de lo que nos separa”.

LA CREACIÓN DE BABEL: EL GUIÓN
El núcleo de BABEL es un tema candente del siglo XXI, la comunicación. La película estudia la incómoda contradicción que representa vivir en un mundo donde la comunicación, gracias a las últimas tecnologías, es relativamente simple en el ámbito global, pero donde sus habitantes se sienten aislados y alejados los unos de los otros.
Esa fue la razón por la que Alejandro González Iñárritu escogió la palabra “Babel” para el título de la película, pensando en la torre de Babel del Génesis. Durante siglos, la ira de Yahvé y la consiguiente dispersión de una humanidad que ya no podía comunicarse, sirvió para explicar por qué no teníamos la misma cultura ni hablábamos la misma lengua. Para el director, también nos recuerda que seguimos divididos por barreras y malentendidos superficiales.
“Quería expresar con una palabra la idea general de la comunicación humana, sus ambiciones, su belleza y sus problemas”, dice el director, refiriéndose al título de BABEL para la película. “Barajé muchos títulos, pero cuando se me ocurrió la historia del Génesis, vi que era la metáfora perfecta. Todos tenemos un idioma propio, pero creo que compartimos la misma espina dorsal espiritual”.
Alejándose de las condiciones de rodaje de sus dos anteriores películas, filmadas en países familiares y conocidos, el director era consciente de que BABEL no sólo requería una mayor inmersión en un complicado viaje emocional e intelectual, sino también una forma de explorar otras culturas y modos de ver el mundo a través de una película mucho más compleja. Y, como suele pasar, el enfrentamiento de puntos de vista culturales tan diversos en el plano ideológico y físico acabaron por transformar su perspectiva personal y el mismo proceso creativo.
El director no quería relatar las historias de personajes nacidos y criados en los lugares retratados en la película desde el punto de vista de un extranjero. Para evitarlo, se sumergió en un proceso de “observación y absorción”. Además de observar cuidadosamente las costumbres cotidianas locales, decidió trabajar con actores locales no profesionales que le aportarían un mayor contacto con los detalles culturales. Para alcanzar su objetivo, dejó que estos actores noveles reaccionasen de forma natural ante situaciones que quizá no tenían el mismo significado en otro país. Muchos no habían visto una cámara de cine antes.
La idea de la película surgió incluso antes de rodar 21 gramos. Unieron sus fuerzas el aclamado guionista Guillermo Arriaga y el director para escribir la historia y concluir la trilogía que había empezado con Amores perros. “El talento de Arriaga es extraordinario. Ha sido un colaborador de gran importancia. Su estilo es profundo y poderoso; técnicamente, sabe manejar sus herramientas con precisión”, dice Alejandro González Iñárritu.
La primera historia trata de una pareja estadounidense que debe luchar por sobrevivir después de un trágico incidente durante unas vacaciones en Marruecos, país del que no entienden ni la cultura ni el idioma. La paradoja representada por la relación que une a los personajes interpretados por Cate Blanchett y Brad Pitt simboliza claramente una falta de comunicación más íntima. “Desde fuera puede pensarse que es una pareja que se pierde en el desierto, pero en realidad son dos seres que se han perdido y que vuelven a encontrarse en su soledad”, explica el director. “A mi modo de ver, Richard y Susan no forman una pareja que se encuentra y se pierde en el desierto; son dos personas que se han perdido el respeto y que van al desierto para reencontrarse. La clave está en el hecho de la pérdida de un hijo, y el dolor y el sentimiento de culpa que les invade a partir de esa desgracia”.

Mezclada con este drama matrimonial está la historia de dos niños marroquíes que involuntariamente ponen en peligro muchas vidas y dan pie a una serie de acontecimientos inimaginables para ellos. Su falta de comunicación es más habitual; se trata de una rivalidad que culmina en una decisión inocente aunque errónea. La historia de estos niños trata más bien de la desagregación de una familia musulmana de elevada espiritualidad, que de un niño perseguido por la policía. Para el padre de Yusef es quizá más importante que el niño espíe a su hermana cuando se desnuda a que haya disparado contra un autobús. Cuando los valores se derrumban, ya nada tiene sentido. Cuando un eslabón se rompe, la cadena no aguanta.

La tercera historia gira alrededor de una niñera mexicana que trabaja para una rica familia californiana y que también toma una decisión equivocada, la de cruzar la frontera ilegalmente con dos niños estadounidenses. Esta fábula resume la situación de miles de personas que intentan cruzar la frontera de Estados Unidos, la frustración de los emigrantes en el extranjero, la incapacidad de expresar su deseo de una vida mejor.
La última historia trata de un padre viudo que intenta conectar emocionalmente con su hija sorda en la inmensa urbe de Tokio. Este relato acerca de una adolescente que intenta suplir la falta de afecto por la sexualidad, expresa otra faceta del lenguaje, la física. Según Alejandro González Iñárritu: “La comunicación no sólo es lo que se dice o no se dice, también es lo que se evoca físicamente. En el caso de Chieko, la adolescente japonesa, no tiene madre, pero tampoco tiene palabras. Si no se tiene la opción de tocar o ser tocado por las palabras, el cuerpo se convierte en instrumento, arma o invitación”.

Cada una de las historias involucra a padres e hijos, tragedia y trascendencia, lo personal y lo global, y el irreprimible deseo de comunicación.
En opinión de Alejandro González Iñárritu, el lenguaje universal y visual del cine es un camino que permite a los artistas traspasar las fronteras y la falta de comunicación tal como lo explora en BABEL. “Creo que los idiomas pueden ser como espejismos que nos engañan y confunden. Pueden hacer que desconfiemos de los otros. Y creo que no hay mejor herramienta para romper la barrera del idioma que la fuerza de la imagen y de la música. No es necesario traducir una imagen porque despierta emociones universales. El cine es un auténtico esperanto”, acaba diciendo.
EL REPARTO DE BABEL
Para dar vida a los personajes de BABEL, Alejandro González Iñárritu reclutó a un reparto muy diverso compuesto por auténticas estrellas y actores no profesionales que en muchos casos no tenían en común ni la experiencia ni el idioma. A pesar de todo, cada uno aportó algo único a la película. En opinión del director, un reparto semejante representaba un reto fantástico. “Una cosa es dirigir a actores en un idioma que no es el tuyo; otra cosa es dirigir a actores en un idioma que no conoces, pero también está dirigir a personas que no son actores en un idioma que no entiendes”, dice Alejandro González Iñárritu, que tuvo que enfrentarse a los tres casos durante el rodaje de BABEL.
El casting empezó con la pareja estadounidense que aún no se ha repuesto de la pérdida de su hijo. Para interpretarlos, Alejandro González Iñárritu escogió a dos de los actores más solicitados de Hollywood, la taquillera estrella Brad Pitt y la oscarizada actriz Cate Blanchett.
Brad Pitt encarna a Richard Jones, un hombre profundamente dolido que se encuentra en medio de un terrible dilema muy lejos de su hogar. El director quería a “un icono del hombre americano” para el papel. Dice: “Me parecía importante ver a un estadounidense – como Brad – metido en un lío en un país islámico en el momento actual. Aunque el papel, a primera vista, no parecía el adecuado para un actor tan reconocible como Brad Pitt, es justamente lo que más me gustaba. Es un icono, pero siempre me ha parecido que tiene una presencia magnética que va mucho más allá de su popularidad. Nunca había interpretado un papel así y me entusiasmaba la idea – creo que a él también – de transformarle en un hombre de mediana edad en plena crisis. Estuvo asombroso y me dio todo lo que llevaba dentro”.
Para el papel de Susan, la mujer de Richard, Alejandro González Iñárritu sabía que necesitaba a una gran actriz. Cuando suena un disparo en medio de la nada y una bala rompe la ventana del autobús y penetra en el cuello de Susan, se queda en un semi coma durante la mayor parte de la película. “Me pareció que sólo una actriz de la talla de Cate sería capaz de hacer algo interesante teniendo en cuenta que casi siempre está tumbada en el suelo”, dice el director. “Más aún, los espectadores deben querer a Susan, y Cate es una actriz capaz de conseguir que se identifiquen con ella. Su papel tiene muy pocos recursos físicos, casi todo depende de sus ojos y de su capacidad para comunicar su dolor. La gravedad de la situación estaba en sus manos, pero es una actriz que facilita mucho la vida del director”. Y añade: “Nos ha demostrado que no existen los papeles ‘pequeños’. Es una princesa a cualquier nivel”.
Cate Blanchett reconoce que al leer el guión “se quedó atrapada por la visión de Alejandro”. Luego pensó en las dificultades que planteaba su personaje: “Cuando hablé con Alejandro, mi primera reacción fue decirle: ‘Es una historia increíble, ¿pero qué hago yo aquí?’ Aunque no tardé en darme cuenta del enorme reto que representaba comunicar al público el abismo de malentendidos que había entre Richard y mi personaje disponiendo de tan poco diálogo y tiempo en la pantalla”.
La actriz comprendió que la confianza que tenía en el director le era de gran ayuda. “Alejandro ha puesto mucho de sí mismo en esta película”, explica. “Fue muy generoso a la hora de compartir sus experiencias y nos ayudó a Brad y a mí a construir una historia en la que apoyarnos. A menudo nos dirigía en voz alta durante toda la toma, como si fuera una película muda, añadiendo mayor efecto a la inactividad de Susan. Ya lo dijo Scorsese: ‘Hacer cine es saber dónde colocar la cámara’, y Alejandro lo sabe instintivamente”.
También disfrutó mucho trabajando con Brad Pitt. “Brad es incansable. El pobre tuvo que llevarme en brazos por un camino de piedras en cuesta durante horas”.
La actriz llevó a su familia a Marruecos y lo pasó bien conociendo el país. “Fue un placer ver a mis hijos participar en la vida del pueblo. Claro que no fue fácil. Lo que se ve en la película está muy cerca de la realidad, diferentes idiomas, calor, polvo y lejos de todo”.
Los dos hermanos marroquíes, Yusef y Ahmed, también eran de suma importancia para esta primera historia. Su reto adolescente para saber cuál de los dos dispara más lejos tiene consecuencias inesperadas para ellos y para el pueblo. Un disparo de una Winchester del calibre 270 basta para convertirlos en fugitivos supuestamente involucrados en una conspiración terrorista.
Para interpretar a los dos chicos, Alejandro González Iñárritu decidió recurrir a dos adolescentes que no eran actores. “Trabajar con personas que no son actores es un reto, pero también aporta más realismo”, dice. “Cuando empezamos el casting, vi que los actores marroquíes no parecerían auténticos, tenían la piel demasiado suave, se cuidaban demasiado”.
Diecisiete días antes de comenzar a rodar en Marruecos, los únicos actores seguros eran Brad Pitt y Cate Blanchett. Desde los alminares de las mezquitas de pequeños pueblos en el Sahara, se anunció que tendrían lugar castings, y cientos de personas hicieron cola para participar. Alejandro González Iñárritu cree sinceramente que es la mejor decisión que pudo tomar. Así fue como encontró a Boubker Ait El Caid y a Said Tarchini. Los escogió por sus fascinantes y expresivos rostros que destacaban entre la multitud. También así encontró a Mohamed Akhezam, un informático de 27 años, el hombre ideal para interpretar a Anwar, el desesperado guía de Richard y Susan.
Para Mohamed Akhezam, actor aficionado, la oportunidad de trabajar en una película internacional de esta envergadura es “mágica e increíble”. Dice que los dos famosos actores intentaron hacerle sentir cómodo a pesar de sus diferencias culturales. “Cuando vi a Brad y a Cate por primera vez, sabía que eran grandes estrellas y que sus vidas eran muy diferentes de la mía, pero también son personas muy llanas, muy simpáticas”, dice Mohamed Akhezam. “Son muy naturales. Brad es bondadoso, me hacía sentir bien. Cate es muy tranquila, muy profesional. Respeto su concentración. La oportunidad de trabajar con ellos sólo ocurre una vez en la vida”.
Para la emotiva historia de la niñera, que transcurre en la frontera de Estados Unidos con México, Alejandro González Iñárritu empezó buscando a la actriz para interpretar a Amelia, una inmigrante ilegal que cruza la frontera para ir a la boda de su hija y a la que abandonan en medio del desierto de Sonora con dos niños estadounidenses. El director vio a cientos de actrices bilingües. Fue su mujer, María Eladia, quien le habló de Adriana Barraza, que ya había trabajado con el director en Amores Perros, en el papel de la madre de Octavio.
“Adriana nos mandó una cinta y casi me puse a llorar viéndola”, recuerda el director. “Sabe sacar ese amor incondicional de madre, de mujer dura que ha sufrido mucho”. Como millones de ciudadanos mexicanos en Estados Unidos, Amelia es invisible. “En su encarnación de estas personas olvidadas, Adriana Barraza aporta un nuevo significado a la palabra ‘encarnación’. Ha sabido imprimir a cada movimiento de su cuerpo, de sus manos, a sus miradas, la ternura y complejidad necesarias para que su personaje no sea un estereotipo. Es sublime”.
Una parte importante de la historia depende de los niños que entran con ella en México. Mike, interpretado por el desconocido Nathan Gamble, y Debbie, interpretada por Elle Fanning, permiten a Alejandro González Iñárritu desvelar un lado hasta ahora invisible de México a través de su ingenua perspectiva. “La sociedad estadounidense tiene ciertos prejuicios contra México. Por eso quería enseñar el país a través de la mirada de los niños, donde prevalece el ambiente de inocencia y de continuo descubrimiento”, dice el director. “Lo que para un adulto puede parecer sucio, excéntrico y pobre, para un niño puede ser divertido, atractivo y diferente. Me interesaba explorar una nueva faceta de un territorio que suele retratarse negativamente en el cine, y pude hacerlo gracias a los niños”.
Para el papel de Santiago, el hermano de Amelia que se emborracha y les lleva al desierto, Alejandro González Iñárritu habló con Gael García Bernal, el actor al que descubrió para interpretar a Octavio en Amores Perros y que se ha convertido en una estrella internacional.
“Pensé en Gael desde que la historia me vino a la mente”, recuerda. “No podía acabar este tríptico sin él. Es uno de mis actores favoritos. Ha interpretado con gran sutileza la complicada naturaleza de Santiago, que simboliza la doble personalidad de un cierto tipo de mexicano que puede ser encantador, simpático y entusiasta, pero que cuando bebe, es irresponsable, rencoroso y se enoja por nada. También demuestra lo que sienten algunos de los mexicanos que cruzan la frontera cada día hacia la policía estadounidense. La inesperada ira de Santiago no se debe a esa noche ni a lo que ha bebido, sino a los años de humillación y de resentimiento”.
El personaje de Santiago intrigó a Gael García Bernal. “Cuando Alejandro empezó a hablarme de BABEL, me pareció conocer al personaje”, dice el actor. “No me gusta aceptar papeles con los que no puedo identificarme, pero me llegan muchos guiones con personajes así, narcotraficantes, miembros de bandas. Me bastó con leer 15 páginas de esta historia para saber que era diferente”.
Posiblemente la más íntima de las cuatro historias que componen BABEL sea la que transcurre en la caótica ciudad de Tokio. Habla de una adolescente solitaria y de su padre viudo que están misteriosamente unidos al destino de los demás personajes de la película.
Para el papel de Yasijuro, el padre frustrado que no consigue comunicarse con su hija después del suicidio de su madre, Alejandro González Iñárritu escogió a uno de los actores más famosos de Japón, Kôji Yashuko. Aunque no es un papel muy grande, el director sabía que quería a un actor capaz de dejar una fuerte impresión en un tiempo relativamente corto. “El padre sólo aparece en un par de escenas, pero necesitábamos a un actor con mucha presencia y peso para que el espectador se acordase de él aunque ya no estuviera en pantalla”, dice el director. Y añade que admira “la economía de movimientos” de Kôji Yashuko.
En cuanto a la hija, Chieko, la enojada adolescente sordomuda de insaciable curiosidad sexual, empezó a buscarla a partir de 2004. Era consciente de que no sería fácil encontrar la mezcla de descaro, deseo y dolor, sobre todo en una actriz sorda. Cuando se presentó Rinko Kikuchi, de 24 años, Alejandro González Iñárritu se quedó asombrado por su talento, pero le retuvo el hecho de que la actriz no fuera sorda. Siguió haciendo pruebas a cientos de actrices durante los siguientes nueve meses, pero siguió pensando en Rinko Kikuchi y decidió darle el papel. “Nadie se había acercado al espíritu, a la tristeza y al aislamiento que ella había sabido transmitir”.
Incluso antes de que obtuviera el papel, la actriz estaba tan decidida a trabajar en la película que empezó a tomar clases de lenguaje para sordos. “Fue una decisión valiente y sabia”, recuerda el director. “A veces, la magia y el arte de la interpretación depende de la transformación”.
Durante el rodaje de BABEL, Alejandro González Iñárritu tuvo que enfrentarse a una dificultad añadida. “La dirección de actores siempre es difícil. Dirigir actores en un idioma que uno habla más o menos es muy difícil, como tuve ocasión de descubrir con 21 gramos, pero dirigir a personas que no son actores en un idioma desconocido es la idea más ridícula, estimulante y satisfactoria que he tenido hasta ahora”, dice.
Para vencer los obstáculos de la comunicación, Alejandro González Iñárritu tuvo la ayuda de tres mujeres a las que describe como “más que traductoras” que le permitieron “dirigir como si el idioma no fuera un problema”.
“En Marruecos, he contado con Hiam Abbass. Más que una traductora, es la persona que me ha ayudado a construir una unión emocional con los actores árabes. Sin ella, jamás habría podido conseguirlo”, reconoce el director. “Y lo mismo pasa con Mariko y Rieko en Japón. Mariko, nuestra traductora de lenguaje para sordos, me ha permitido comunicarme con los miembros sordomudos del reparto. Juntos hemos tendido un puente de comunicación. Rieko ha sido mi traductora de japonés y ha hecho posible que mi voz se oiga y comprenda lo que, dadas las circunstancias, no ha sido tarea fácil”. En opinión del director, se han trascendido las barreras culturales e idiomáticas llegando al corazón de la temática de la película.
EL ASPECTO DE BABEL
La fuerza visceral y la expresividad de BABELno dependen sólo de las interpretaciones, sino también de la particular fluidez visual de la película. Basándose en un estilo totalmente diferente de sus anteriores películas, Alejandro González Iñárritu ha querido combinar un hiperrealismo frío con secuencias más poéticas y oníricas que sirven para encaminar al espectador hacia la vida interior de los personajes. Para conseguirlo, el director ha contado con la ayuda de colaboradores de primer orden como el director de fotografía Rodrigo Prieto, la diseñadora de producción Brigitte Broch, el compositor Gustavo Santaolalla y el técnico de sonido Martín Hernández, todos ellos miembros del equipo de Alejandro González Iñárritu desde el rodaje de Amores perros.
“Durante un año recorrimos el mundo como una tropa de circo. Ha sido un proceso creativo en el que todos hemos dado lo mejor. He disfrutado de los mejores momentos en y fuera del rodaje con mi equipo de colaboradores. Sin ellos habría sido imposible concebir un solo minuto de película”, dice el director.
El director de fotografía Rodrigo Prieto (Brokeback Mountain/En terreno vedado), un maestro de la narrativa visual, ha sido de suma importancia a la hora de forjar el distintivo aspecto de la película. En colaboración con Alejandro González Iñárritu, escogió diferentes estilos fotográficos para cada una de las cuatro historias que conforman BABEL sin por eso perder la cohesión.

“Representamos los viajes emocionales de cada personaje mediante el uso de diferentes calidades de películas y formatos”, explica Rodrigo Prieto. “Conseguimos aumentar la sensación de estar en otro lugar geográfico y emocional incrementando sutilmente las diferencias entre la calidad de imagen de cada historia; me refiero a la textura de la película, la saturación de color y la nitidez de los fondos. Al final combinamos digitalmente los diferentes formatos de los objetivos que usamos en un negativo, al igual que las culturas y los idiomas se unen en una sola película”.
La diseñadora de producción Brigitte Broch, ganadora de un Oscar por Moulin Rouge, se ha enfrentado a un reto complicado al rodar en tres continentes, desde los desoladores desiertos de Marruecos y México, a la modernísima ciudad de Tokio, mientras intentaba cumplir con el objetivo del director: los esfuerzos del departamento artístico deben ser invisibles.
“Esta película ha sido una de las experiencias más difíciles, pero también una de las más inolvidables y gratificantes”, dice Brigitte Broch. “Desde tener que trabajar en los paisajes más asombrosos de Marruecos a observar la curiosa mezcla de la sociedad de Tokio me ha permitido entender mejor a los seres humanos. Decidimos pintar la película de país en país variando los tonos de rojo. Usamos tonos naranja tierra para Marruecos, un rojo vivo y eléctrico para México y pasamos a un rojo violáceo más sutil para Japón”.
La estética de la película también se ha forjado en la sala de montaje, donde Alejandro González Iñárritu ha colaborado con el oscarizado montador Stephen Mirrione para enfrentarse a la tremenda tarea de unir las piezas de BABEL.
“Me gusta trabajar con Alejandro porque es implacable”, dice Stephen Mirrione. “No se queda satisfecho a menos que cada fotograma de la película haga sentir algo al espectador. En una película como BABEL, significa que hay que fijarse microscópicamente en cada detalle de cada escena. Se rodaron más de 2.500 enfoques diferentes, ofreciéndonos una enorme selección de imágenes y sonidos. Hay unos 4.000 cortes en toda la película. Al igual que cuando se monta un mosaico a partir de diminutas teselas, no vi claramente lo que habíamos hecho hasta que me aleje un poco. Pero sigo descubriendo detalles, conexiones y nuevos significados en cada pase”.
Otro colaborador habitual del director se encargó de dar el emotivo toque final a la película. Nos referimos a Gustavo Santaolalla, compositor de la partitura ganadora de un Oscar de Brokeback Mountain/En terreno vedado. “BABEL es la tercera película en la que trabajo con Alejandro. En Amores perros y 21 gramos desarrollamos un lenguaje musical muy particular que nos ayuda a conectar con la profunda esencia visceral, humana y emocional de sus películas”, dice el compositor. “Para BABEL hubo que encontrar un instrumento que uniera a todos los personajes y decorados, que mantuviera una identidad, pero que no sonara a la música de un documental de National Geographic. Encontré esta voz en un instrumento sin trastes, el ‘oud’, el antepasado de la guitarra española, que suena un poco como el ‘koto’ japonés. Este sonido, combinado con otros instrumentos, es la textura sonora de BABEL”.
También se unieron al proyecto los productores Jon Kilik (Alejandro Magno, Malcolm X, Pena de muerte) y Steve Golin (¡Olvídate de mí! y Cómo ser John Malkovich). “Ha sido maravilloso poder contar con la familia que estuvo conmigo en mis dos últimas películas, pero también ha sido fantástico trabajar con dos nuevos amigos y socios, Jon Kilik y Steve Golin. Ha sido un rodaje duro, pero su energía, experiencia y apoyo han sido absolutamente indispensables para este proyecto”, reconoce Alejandro González Iñárritu.
Desde el punto de vista de un productor, BABEL planteaba numerosos problemas, pero el mayor era salvaguardar la integridad creativa de la película. “BABEL ha sido la producción más difícil y gratificante de mi vida”, dice Jon Kilik. “Desiertos lejanos, fronteras plagadas de policías, y una de las ciudades más pobladas del planeta no facilitan el trabajo de producción. Pero estoy muy orgulloso de la honestidad que desprenden las imágenes que retratan la vida en Marruecos, México y Japón”.
Steve Golin es de la misma opinión: “Nunca había trabajado con Alejandro, pero la experiencia de BABEL no sólo ha sido memorable, no se parece en nada a ninguna otra película en la que haya participado”. Y añade: “Cada día tenía la oportunidad de observar métodos de rodaje dentro de un marco internacional, un auténtico reto e inspiración para un productor. Vencer las barreras idiomáticas para poder trabajar juntos ha hecho de este viaje algo realmente único”.
LOS TRES CONTINENTES DE BABEL
Curiosamente, cada uno de los decorados ha jugado un papel en la vida de Alejandro González Iñárritu. Hizo un viaje a Marruecos a los 17 años que cambió su vida. En el momento que descubrió los desiertos de brillo trémulo y las reposadas montañas, decidió que algún día rodaría una película en ese país. En esta época de terrorismo y miedo, el decorado cobró mayor relevancia en una historia de mala comunicación y razones equivocadas.
Los viajes que había realizado previamente a Japón también le convencieron de que algún día debía regresar con una cámara. En 2003, durante la promoción de 21 gramos, visitó Hakone, una montaña famosa por sus aguas termales. Allí vio a un anciano cuidar de una adolescente japonesa deficiente mental con amor y dignidad. La imagen se le quedó grabada y despertó la idea de contar la historia de dos personas aisladas en el bullicioso Japón. Durante este mismo viaje no dejó de ver a personas sordomudas, plantando definitivamente la semilla de la historia.
Y, finalmente, su propio traslado de México DF a Estados Unidos también influyó en la historia. El director tenía muy claro que una de las historias debía transcurrir en la peligrosa frontera que separa México de Estados Unidos. “Yo también soy un emigrante, y he obtenido una perspectiva más clara de mi país, de mi gente y de mí mismo. Ahora también entiendo lo que siente un ciudadano de tercera viviendo en el primer mundo y la complejidad de lo que esto implica”.
El rodaje de BABEL empezó en Marruecos en mayo de 2005 y siguió en México y Tokio. Pero estuvieran donde estuvieran, Alejandro González Iñárritu intentó aportar la misma sensibilidad. “Queríamos fundirnos en cada una de estas culturas”, dice. “Queríamos ir más allá de la visión blanca y negra del extranjero o del turista”.
En Marruecos hubo que encontrar un decorado que hiciera las veces del pueblo de Tazarine, un pequeño enclave situado en el desierto del sur. El director sabía lo que buscaba: un pueblo tradicional con una plaza central con mezquita, una vegetación casi inexistente y una carretera lo bastante ancha para un autobús (además de los vehículos de producción).
Radiando desde Ouarzazate, el nuevo centro cinematográfico de Marruecos, Alejandro González Iñárritu encontró el pueblo bereber de Taguenzalt. El diminuto pueblo se erige en las rocosas gargantas del valle del Draa. Sus antiguas casas de adobe (ksurs) se abren a patios interiores. En las azoteas, las mujeres tiñen la lana en enormes calderas de agua hirviendo, usando henna, azafrán y otros tintes tradicionales para tejer las apreciadas alfombras bereberes. Cada noche, el feroz viento sahariano pinta el cielo de naranja con la puesta de sol.
“Me gustó el pueblo porque era simple y muy real”, dice el director. “La gente de Taguenzalt es muy amable, muy espiritual, realmente espirituales. Me sentí seguro entre ellos”.
Los habitantes de Taguenzalt hacen remontar sus primeros antepasados bereberes a más de 3.000 años. Subsisten mayormente del pastoreo, el cultivo de higos, dátiles, y de la venta de sus famosas alfombras y bolsos. El pueblo está tan anclado en la tradición que la electricidad llegó poco antes de que empezara el rodaje. Hasta ahora, los televisores funcionaban con baterías. Aun así, nadie reconoció a los actores, ni siquiera a Brad Pitt, pero todo el pueblo participó con entusiasmo, con más de 200 personas como extras.
A pesar de la amabilidad y hospitalidad de la gente, rodar en Marruecos puede llegar a ser desalentador. La temperatura alcanza regularmente los 37 grados y las tormentas de arena llegan casi todas las tardes. Pero la incomodidad añade mayor realismo a BABEL. “El calor era brutal e incómodo, pero de eso va la historia. No hablamos ya de interpretación de método, sino de ejecución de método”, dice Alejandro González Iñárritu, riendo.
Después de Marruecos, el equipo se fue a Tijuana, México, y volvió a encontrar un desierto polvoriento y caluroso con un pequeño pueblo perdido. La aldea norteña de El Carrizo se transformó en “Los Lobos”, el hogar de Amelia. También se rodaron secuencias clave en la frontera, sobre todo en el lado mexicano, desde donde se ve la inmensa valla, las cámaras de vigilancia, los potentes focos y la atmósfera de fortaleza que despide. Un equipo reducido se adentró en el duro y desolado desierto de Sonora para rodar las escenas en las que Amelia y los niños luchan por sobrevivir después del desastre.
“Hubo que ingresar a cinco personas durante el rodaje en el desierto de Sonora, Amelia casi sufre una insolación. No fue nada fácil”, explica Alejandro González Iñárritu.
Por fin llegaron a Tokio. Pero aunque es el único decorado urbano de toda la película, también planteaba grandes problemas. “Tokio fue una experiencia maravillosa y complicada”, dice Alejandro González Iñárritu. “Las cosas avanzan lentamente, no hay comisiones cinematográficas para echar una mano. No conceden permisos de rodaje, se trata de escapar antes de que llegue la policía. Hace falta valor y pensar un poco como la guerrilla, improvisar, ser rápidos”.
Cada fase de la realización de BABEL refleja la situación de los personajes, aportando mayor profundidad a la película. “Cada día tuve que adaptar el guión dependiendo de mi inmersión en cada cultura”, dice el director. “Pero dejaré que el público decida si la película moldea la realidad o si es al contrario”.

FILMOGRAFÍAS
EL REPARTO
BRAD PITT (Richard) ha protagonizado películas de la talla de Troya, El club de la lucha, Sr. y Sra. Smith, Seven y 12 monos convirtiéndose en uno de los actores más famosos del mundo. También tiene éxito en el campo de la producción con su empresa Plan B Productions.
En 2006, aparte de BABEL, también protagoniza la película The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, del director Andrew Dominik, en la que interpreta a Jesse James.
Actualmente está rodando Ocean’s Thirteen en la que retoma el papel de Rusty Ryan, cuyo estreno está previsto para el 2007. A continuación rodará The Curious Case of Benjamin Buttons, reuniéndose con Cate Blanchett. La película será dirigida por David Fincher y se basa en el relato del mismo nombre de Scott F. Fitzgerald.
Se dio a conocer internacionalmente con el papel del seductor autoestopista en Thelma y Louise, de Ridley Scott. A continuación interpretó a un psicópata asesino en Kalifornia, al carismático aunque condenado Paul Maclean en El río de la vida, de Robert Redford, y al bebedor de sangre Louis en Entrevista con el vampiro, de Neil Jordan.
Ha sido nominado dos veces a un Globo de Oro, por Leyendas de pasión y por su papel coprotagonista en 12 monos, de Terry Gilliam, por la que ganó el premio.
Nació en Shawnee, Oklahoma, y creció en Springfield, Misuri, estudió periodismo en la Universidad de Columbia. Poco antes de licenciarse, se trasladó a Los Ángeles para estudiar publicidad y diseño gráfico, pero se decantó por la interpretación y estudió con Roy London. Más tarde empezó a obtener papeles en series de televisión como “Glory Days”, de Fox; “The Image”, de HBO, y en la aclamada película de la semana, “Too Young to Die”.
Entre sus trabajos más recientes mencionaremos Troya, que recaudó 481 millones internacionalmente; los éxitos Ocean’s Eleven y Ocean’s Twelve, de Steven Soderbergh, con un reparto coral compuesto por George Clooney, Julia Roberts y Matt Damon entre otros, y Spy Game, de Tony Scott, con Robert Redford. Coprotagonizó The Mexican, de Gore Verbinski, con Julia Roberts y James Gandolfini, y Snatch: cerdos y diamantes, de Guy Ritchie. Tiene un pequeño papel en Full Frontal, de David Soderbergh, y en Confesiones de una mente peligrosa, de George Clooney. Prestó su voz al personaje de Sinbad en la película de animación de DreamWorks Sinbad: la leyenda de los siete mares. Su película más reciente es Sr. y Sra. Smith, de Doug Liman, con Angelina Jolie, una de las más taquilleras de 2005 con una recaudación de 428 millones de dólares en todo el mundo.
También trabajó en Johnny Suede, ganadora del Leopardo de Oro 1992 a la Mejor Película del Festival de Locarno; Cool World/Una rubia entre dos mundos, de Ralph Bakshi; Amor a quemarropa, de Tony Scott; Sleepers; La sombra del diablo; Siete años en el Tibet, de Jean-Jacques Annaud; ¿Conoces a Joe Black?, de Marty Brest, y El club de la lucha, en la que volvió a colaborar con David Fincher, después de Seven.
La compañía Plan B Productions ha producido, entre otras, Troya; Charlie y la fábrica de chocolate, de Tim Burton, con Johnny Depp, y acaba de terminar The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, protagonizada por él mismo. Las producciones más recientes de la compañía son A Million Little Pieces, The Departed y Running with Scissors. Otras películas en preproducción son Dirty Tricks, A Mighty Heart y Shantaram.Para televisión, la productora desarrolla una miniserie basada en la adaptación del libro de Stephen Ambrose acerca de los exploradores Lewis y Clark, entre otros proyectos.
CATE BLANCHETT (Susan) se licenció en el Instituto Nacional de Arte Dramático de Australia (NIDA). Sus primeros papeles fueron en el escenario donde interpretó a Miranda (“La tempestad”), Ofelia (“Hamlet”), por el que fue nominada al Premio Green Room, Nina (“La gaviota”) y Rose (“The Blind Giant is Dancing”), todas producidas por Company B. para la Sydney Theater Company (STC); trabajó en “Top Girls”, de Caryl Churchill; “Oleanna”, de David Mamet; “Sweet Phoebe”, de Michael Gow (también para el Croydon Warehouse de Londres); “Kafka Dances”, de Timothy Daly. Para el Almeida Theatre interpretó a Susan Traheren en “Plenty”, de David Hare, en el West End de Londres en 1999.
Ha protagonizado “Bordertown” y “Heartland” para la televisión australiana.
En la gran pantalla hemos podido verla en el papel de Susan Macarthy en Camino al paraíso, de Bruce Beresford; de Lizzie en Thank God he Met Lizzie, una comedia nada romántica de Cherie Nowlan por la que ganó el Premio a la Mejor Actriz de Reparto del Instituto de Cine Australiano (AFI) y de la Crítica de Cine de Sydney; y de Lucinda en Oscar y Lucinda, de Gillian Armstrong, con Ralph Fiennes, por la que fue nominada a Mejor Actriz por el AFI.
En 1998 interpretó el papel estelar en la aclamada Elizabeth, de Shekhar Kapur, por la que ganó un Globo de Oro a la Mejor Actriz Dramática y un BAFTA a la Mejor Actriz Protagonista, además del Premio a la Mejor Actriz de las Asociaciones de Críticos de Chicago, Londres, Toronto, de la Crítica de Cine On-Line, de los Críticos de Variety, y el Premio del Imperio Británico. También fue nominada a un Oscar y a un Premio del Sindicato de Actores de Cine.
La vimos en 1999 en Fuera de control, una comedia negra de Mike Newell, con John Cusack; Un marido ideal, de Oliver Parker; El talento de Mr. Ripley, de Anthony Minghella, por la que fue nominada a un BAFTA a la Mejor Actriz; Premonición, de por Sam Raimi, y Vidas furtivas, estrenada en el Festival de Venecia, por la que ganó el Premio a la Mejor Actriz de Reparto del Consejo Nacional de Críticos y el Círculo de Críticos de Florida.
En 2001 trabajó en Bandits, de Barry Levinson, con Bruce Willis y Billy Bob Thornton, que le valió una nominación a un Globo de Oro y del Sindicato de Actores de la Pantalla; Atando cabos, de Lasse Hallstrom, con Kevin Spacey, basada en la novela ganadora del Pulitzer 1994 de Annie Proulx. Interpretó a Galadriel, la reina de los elfos, en las tres entregas de la trilogía de Peter Jackson, El señor de los anillos, basada en la novela de J.R.R. Tolkien. El Consejo Nacional de Críticos le otorgó el Premio a la Mejor Actriz de Reparto por su excelente interpretación en Bandits, El señor de los anillos: la comunidad del anillo y Atando cabos. Volvió a interpretar a Galadriel en las dos siguientes entregas de la trilogía, Las dos torres y El retorno del rey.
En 2002 protagonizó la película Charlotte Gray, de Gillian Armstrong, basada en la novela de Sebastian Faulks. También trabajó en Heaven, de Tom Tykwer, con Giovanni Ribisi, estrenada en el Festival de Berlín y ganadora de la Cámara de Oro.
En 2003 pudimos verla en el papel estelar en Veronica Guerin, en busca de la verdad, de Joel Schumacher. Su interpretación le valió una nominación a un Globo de Oro y al Premio de la Asociación de Críticos de la Zona de Washington DC. También protagonizó el thriller The Missing, de Ron Howard, con Tommy Lee Jones.
En 2004 trabajó en Coffee & Cigarettes, de Jim Jarmusch, por la que fue nominada a la Mejor Actriz de Reparto por los Premios Espíritu Independiente. En julio de ese año volvió a la Sydney Theater Company para interpretar la producción de Andrew Upton de “Hedda Gabler”, por la que ganó el prestigioso Premio Helpmann a la Mejor Actuación Femenina en una Obra de Teatro. Y después de varios años, volvió a protagonizar una película australiana, Little Fish, de Rowan Woods, por la que el AFI le otorgó el Premio a la Mejor Actriz.
Sus trabajos más recientes han sido la película biográfica de Howard Hugues, El aviador, dirigida por Martin Scorsese, por la que ganó un Oscar, un BAFTA y un SAG a la Mejor Actriz de Reparto, además de ser nominada por la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, y Life Aquatic, de Wes Anderson.
Acaba de terminar el rodaje Notes on a Scandal, con Judi Dench, y The Good German, de Steven Soderbergh, con George Clooney.
Debutó en los escenarios estadounidenses en marzo de 2006 con la obra “Hedda Gabler”. Actualmente está rodando The Golden Age, la continuación de Elizabeth.
Sus próximas películas son I’m Not There, de Todd Haynes, en la que interpreta a Bob Dylan durante un momento específico de su vida, y The Curious case of Benjamin Button, de David Fincher, con Brad Pitt.
GAEL GARCÍA BERNAL (Santiago) empezó su carrera profesional como actor siendo niño en México. Debutó en la gran pantalla en Amores perros, de Alejandro González Iñárritu, nominada a un Oscar. Su espléndida interpretación en esta película no sólo le catapultó a la fama, sino que fue galardonada con un Ariel de Plata (el equivalente a los Premios Goya en México) al Mejor Actor, y un Hugo de Plata del Festival de Chicago.
Su siguiente película fue otro éxito internacional también nominado por la Academia, Y tu mamá también, de Alfonso Cuarón, coprotagonizado por su gran amigo Diego Luna. Por su interpretación, los dos amigos obtuvieron ex aequo el Premio Marcello Mastroianni del Festival de Venecia.
A continuación protagonizó el drama romántico también nominado por la Academia El crimen del padre Amaro, de Carlos Carrera, por el que ganó una Diosa de Plata al Mejor Actor de los Periodistas de Cine Mexicanos, y fue nominado por la Asociación de Críticos de Chicago al Actor Masculino Más Prometedor.
En septiembre de 2004 protagonizó la producción de Focus Features Diarios de motocicleta, dirigida por el premiado director brasileño Walter Salles. Fue muy aclamado por la crítica en los festivales de Sundance y de Cannes por su interpretación del joven Che Guevara. Fue nominado al Premio a la Mejor Interpretación Masculina en un Papel Protagonista por los BAFTA; el Motion Picture Club le eligió Estrella Masculina de Mañana. En noviembre del mismo año pudimos verle en La mala educación, de Pedro Almodóvar, en la que interpretaba a tres complejos personajes.
En 2006 debuta en los escenarios londinenses interpretando el principal personaje masculino de “Bodas de sangre”, de Federico García Lorca, además de rodar un drama independiente, The King, de James Marsh, con William Hurt. Acaba de terminar el rodaje de la esperada película fantástica de Michel Gondry The Science of Sleep.
KÔJI YAKUSHO (Yasujiro) es uno de los actores más aclamados de Japón. Se dio a conocer internacionalmente por su papel en Shall We Dance (versión japonesa -1996) y, más recientemente, como Nobu en Memorias de una geisha (2005). El premiado actor, que tiene en su haber más de doce nominaciones a Mejor Actor de la Academia de Cine de Japón, ha trabajado en más de 50 películas o programas de televisión. También ha protagonizado La anguila, ganadora de la Palma de Oro, y Eureka, ganadora de los Premios Fipresci y Ecuménico en el Festival de Cannes. Entre sus muchas películas mencionaremos Warai no Daigaku (La universidad de la risa), Agua tibia bajo un puente rojo, Dora-heita (Playboy), Kamikaze taxi, Kyua (La cura). Nació en Nagasaki en 1956.

ADRIANA BARRAZA (Amelia) trabajó con Alejandro González Iñárritu en Amores perros. Además de ser una conocida actriz de la televisión de habla hispana, también es profesora de arte dramático y realizadora. Tiene en su haber numerosos telefilms y series como “Mujer, casos de la vida real” (como directora y actriz); ha dirigido las telenovelas “Locura de amor”, “El manantial” y “Cómplices al rescate”. Fue asesora de acento neutro en “Prisionera” y en Spanglish. Otras películas suyas son, como actriz, La paloma de Marsella, La primera noche, y su secuela, La segunda noche. Es vicepresidenta de Acento Neutro e Interpretación de la cadena Telemundo.

RINKO KIKUCHI (Chieko) nació el 6 de enero de 1981 en Kanagawa. Empezó a trabajar como modelo y actriz a los 15 años. Debutó en la gran pantalla en 1999 en Ikitai, de Kaneto Shindo. Desde entonces, ha trabajado en más de una docena de películas y anuncios para televisión. Su interpretación fue muy aclamada en Hole in the Sky, de Kazuyoshi Kumakiri, y en Tori, de Tadanobu Asano. También ha trabajado en The Taste of Tea, de Katsuhito Ishii, seleccionada por el Festival de Cannes en 2004. BABEL es su primera película de producción estadounidense.

ELLE FANNING (Debbie) ha rodado casi diez películas en menos de cinco años. Nació en Conyers, Georgia, y debutó en el papel de la joven Lucy, la hija de Sean Penn, en Yo soy Sam. A continuación trabajó en laminiserie “Abducidos” y en las películas Papá canguro, Una mujer difícil/The Door in the Floor, Mi mejor amigo, Day 73 With Sarah y I Want Someone to Eat Cheese With. También ha trabajado en episodios de “CSI: NuevaYork”, “CSI: Miami”, “La juez Amy”, ha sido artista invitada en “House” y ha prestado su voz al papel principal de “Mi vecino Totoro”. Acaba de terminar el rodaje de la miniserie “Lost Room”, con Peter Krause, para Sci-Fi.

LOS CREADORES
ALEJANDRO GONZÁLEZ IÑÁRRITU (Director - productor) nació en Ciudad de México en 1963. En 2000 dirigió y produjo su primer largo, Amores Perros, nominado a un Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera y galardonado con más de 60 premios, convirtiéndose así en la película más premiada del año. Su siguiente película, 21 gramos (2003), concebida, dirigida y producida por él, fue protagonizada por Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts. Los actores Benicio Del Toro y Naomi Watts fueron nominados a sendos Oscar, y Sean Penn ganó el Premio del Jurado al Mejor Actor del Festival de Venecia. En mayo de 2006 terminó su tercer largo, Babel, con el que concluía su trilogía y por el que fue galardonado con el Premio al Mejor Director en el 59 Festival de Cannes. También ha escrito, dirigido y producido dos cortos, Powder Keg (2001) y Darkness (2002), ambos para el largo colectivo 11’09’’01. Vive en Los Ángeles con su esposa María Eladia Hagerman y sus dos hijos, María Eladia y Eliseo.
GUILLERMO ARRIAGA (Guionista) nació y creció en México DF. Es el coautor de los guiones de Amores perros y 21 gramos, además de ser productor asociado en ambas películas. Ha escrito el guión de la película que ha supuesto el debut como director de Tommy Lee Jones, Los tres entierros de Melquíades Estrada, que ganó el Premio al Mejor Guión en Cannes 2005. Su trabajo más reciente ha sido el guión del próximo estreno El búfalo de la noche, del que también es productor.
JON KILIK (Productor) es uno de los primeros productores independientes de Nueva York. Ha colaborado con un gran número de directores de cine de autor. Ha producido doce películas de Spike Lee empezando con Haz lo que debas, a la que siguieron Malcolm X, Clockers/Camellos, Una mala jugada/He Got Game y La última noche/25th Hour, entre otras.
Ha producido dos películas dirigidas por Tim Robbins, la oscarizada Pena de muerte y el ambicioso viaje por el mundo teatral neoyorquino de los años treinta, Abajo el telón. Ha producido películas de Julian Schnabel como Basquiat, protagonizada por Jeffrey Wright en el papel del artista, y Antes que anochezca, por la que Javier Bardem fue nominado al Oscar al Mejor Actor.
Otras películas suyas son Una historia del Bronx, de Robert De Niro; Pleasantville, de Gary Ross; Pollock, de Ed Harris, premiada por la Academia; Skins, de Chris Eyre; Alejandro Magno, de Oliver Stone, y Flores rotas, de Jim Jarmusch, ganadora del Grand Prix en Cannes.
STEVE GOLIN (Productor) es el fundador y director general de Anonymous Content, una empresa dedicada al desarrollo de proyectos multimedia, a la producción y a la representación de artistas, que reúne al productor con directores de talento como David Fincher, Neil LaBute, David Kellogg, Gore Verbinski y Mark Romanek, que habían trabajado anteriormente en su otra compañía, Propaganda Films. Ha producido éxitos como ¡Olvídate de mí!, 50 primeras citas, Algo que contar, Persiguiendo a Betty, Cómo ser John Malkovich, y In the Land of Women. Actualmente está produciendo o a punto de producir Rendition, Dead I Well May Be y Pattern Recognition.
La empresa ha producido anuncios y campañas para Nike, Intel, Citibank, United Airlines, Ford, Audi, Coca-Cola y Pepsi. El departamento de vídeos musicales ha producido proyectos para Radiohead, Prince, Nine Inch Nails, Jay-Z y Beck, entre otros.
Como co-fundador y presidente de Propaganda Films, había participado en el desarrollo de proyectos de cineastas como Michael Bay, Spike Jonze, Dom Sena, Simon West y Antoine Fuqua. Ha producido películas como Regreso al paraíso, Heredarás la tierra, The Game, Retrato de una dama, Sleepers, En la cama con Madonna y Corazón salvaje. También se ha ocupado del desarrollo y producción de series tan aclamadas como “Sensación de vivir”, “Twin Peaks” y “Tales of the City”. Ayudó a convertir Propaganda en la mayor empresa de producción de video-clips y anuncios del mundo, con más premios de vídeo MTV y de Cannes que ninguna otra productora, para artistas como The Rolling Stones, David Bowie, Michael Jackson, The Red Hot Chili Peppers, Bonnie Raitt, George Michael y Madonna.
RODRIGO PRIETO, ASC, AMC (Director de fotografía) fue nominado a un Oscar por su trabajo en Brokeback Mountain/En terreno vedado. Nacido en México, trabajó previamente con Alejandro González Iñárritu en las películas 21 gramos y Amores perros, por la que ganó un tercer Ariel de Plata a la Mejor Fotografía.
Fue nominado por la Sociedad Americana de Directores de Fotografía por su trabajo en Frida. Otras películas suyas son Alejandro Magno, La última noche/25th Hour, 8 millas y Pecado original. Además, se ha ocupado de la fotografía de más de 20 largometrajes en México, entre los que mencionaremos los premiados Un embrujo, Fibra óptica y Sobrenatural.
BRIGITTE BROCH (Diseño de producción) había trabajado previamente con Alejandro González Iñárritu en las películas 21 gramos y Amores perros. Otras películas en su haber son Amapola; Lucía, Lucía; Las mujeres de verdad tienen curvas, y el corto Powder Keg. Nacida en Alemania, reside en México DF. Ganó un Oscar a la Mejor Decoración y Mejor Dirección Artística por Moulin Rouge, y fue nominada a otro Oscar en la misma categoría por su trabajo en Romeo + Julieta (1996). Se ocupó del diseño de producción de la miniserie “Fidel” y fue nominada a un Ariel a la Mejor Dirección Artística por el largo Sexo, pudor y lágrimas. Otras películas suyas son Ámbar, La hija de Puma, She Hate Me/Ella me odia y Cronos.
STEPHEN MIRRIONE, ACE (Montaje), ganador de un Oscar, trabajó previamente con Alejandro González Iñárritu en 21 gramos. Ha montado las dos películas de George Clooney, incluida Buenas noches y buena suerte, nominada por la Academia. Ha montado siete películas de Steven Soderbergh entre las que mencionaremos Ocean’s Eleven, Ocean’s Twelve y Traffic, que ganó cuatro Oscar, incluido el de Mejor Montaje. Ha sido nominado dos veces por los Montadores de Cine Americanos y tres veces a los BAFTA. Otras películas suyas son Vidas contadas, Viviendo sin límites y Swingers.
GUSTAVO SANTAOLALLA (Compositor) es un aclamado compositor que ganó su primer Oscar a la Mejor Partitura Original por la película Brokeback Mountain/En terreno vedado, por la que también fue nominado a dos Globos de Oro, uno a la Mejor Partitura Original de Largometraje y otro a la Mejor Canción en un Largometraje, ganando el primero.

Ha compuesto la música de los dos primeros largometrajes de Alejandro González Iñárritu, Amores perros y 21 gramos, y de películas de la talla de En tierra de hombres y Diarios de motocicleta. Compuso una canción para la película de Michael Mann, El dilema/The Insider. Nació en Buenos Aires, Argentina. Ha ganado numerosos premios por la música de Diarios de motocicleta, un BAFTA, un Premio Clarín Espectáculos y el Cóndor de Plata de la Asociación de Críticos de Cine de Argentina, entre otros.



