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Crítica “Una Casa en el Fin del Mundo”

Cine.com en los cines renoir floridablanca de Barcelona para el pase de prensa de Una casa en el fin del mundo “A home at the end of the world”.
Estrenada en los cines de toda España el 15 de Septiembre

Una Casa en el Fin del Mundo

SINOPSIS
Una Casa en el Fin del Mundo es la historia de un joven que debido a una pérdida temprana se ve empujado a buscar familia y hogar toda la vida. Extendiéndose desde los años 60 a los 80, y desde el Cleveland periférico a la ciudad de Nueva York, el film es un desenfrenado anhelo de autoafirmación y vibra con la posibilidad y esperanza de nuevas interpretaciones para el Sueño americano.
En 1967, Bobby es un niño de nueve años muy sensible que observa los años 60: su mensaje de amor y libertad parece embargarle por completo. A principios de los 70, una súbita tragedia deja a Bobby sin familia. El niño establece una relación especial con Jonathan y la madre de éste, Alice, quienes ofrecen a Bobby refugio y un renacido sentimiento de estar vivo. La amistad entre Bobby y Jonathan se extiende a lo largo de los años hasta la década de los 80 en la ciudad de Nueva York, un lugar donde la gente está constantemente rehaciéndose y redefiniéndose. Allí, Bobby conoce a Clare, la pintoresca compañera de habitación de Jonathan cuyo reloj biológico suena con fuerza, alterando ya para siempre el destino de Bobby y complicando en adelante su relación con Jonathan. La trayectoria de este trío completa la película cuando los tres exploran nuevos territorios, deviniendo pioneros en un terreno virgen.
Basada en la novela de Michael Cunningham, ganador del Premio Pulitzer, que también ha escrito el guión, Una Casa en el Fin del Mundo echa una mirada a lo que entendemos por amor, compromiso, y lealtad. Y acaso más importante, revisa la idea de familia y, al hacerlo, nos muestra la verdadera esencia de la misma y los modos en que esta esencia puede redefinirse.

Una Casa en el Fin del Mundo

CRÍTICA DE CINE.COM
Una película del sello Warner Independent que distribuye Manga Films, y que interpreta en uno de los papeles protagonistas Colin Farrell, en un papel poco acorde con su perfil, y en el que demuestra que es un actor muy versátil al interpretar a un joven de gran sensibilidad, feliz de la vida haciendo cualquier cosa, y que siempre quiere hacer feliz a la gente que está cerca de él.

Puntuación de cine.com: *** (de 5)
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FICHA ARTÍSTICA

Bobby Morrow (1982) Colin Farrell
Jonathan Glover (1982) Dallas Roberts
Clare Robin Wright Penn
Alice Glover Sissy Spacek
Isabel Morrow Wendy Crewson
Carlton Morrow Ryan Donowho
Bobby Morrow (1967) Andrew Chalmers
Bobby Morrow (1974) Erik Smith
Jonathan Glover (1974) Harris Allan
Ned Glover Matt Frewer
Emily Asia Vieira
Invitada al baile Quancetia Hamilton
Frank Jeffrey Authors
Cita de Frank Lisa Merchant
Burt Morrow Ron Lea
Chico del club Shawn Roberts
Colaborador de Jonathan Michael Mayer
Wes Barna Moricz
Mujer del Home Cafe Virginia Reh
Reiner Joshua Close

Una Casa en el Fin del Mundo

FICHA TÉCNICA

Director Michael Mayer
Guión Michael Cunningham
Productores Tom Hulce
Pamela Koffler
Christine Vachon
John Hart
Jeff Sharp
Productores ejecutivos Katie Roumel
John Wells
Dirección de fotografía Enrique Chediak
Montaje Andrew Marcus
Lee Percy
Música original Duncan Sheik
Reparto Jim Carnahan
Claire Simon
Diseño de producción Michael Shaw
Dirección artística Edward Bonutto
Diseño de vestuario Beth Pasternak
Maquillaje Jordan Samuel
Peluquería Sally J. Harper
Debra Jonson

Una Casa en el Fin del Mundo

LA PELÍCULA VISTA POR SU DIRECTOR

“Una Casa en el Fin del Mundo
se publicó en 1990, en el preciso momento en que yo empezaba mi carrera como director en el teatro de Nueva York. La historia de dos chicos que crecen en un suburbio de Cleveland en la década de los 60, que luego se trasladan a Manhattan a principios de los 80, donde sus caminos de cruzan con el de una mujer mayor que ellos, se parecía en alguna medida a la mía propia. Yo también pasé mis primeros 18 años de vida en un suburbio de Washington, DC, y me trasladé a Nueva York en 1980. Esa amistad hermosa pero también complicada que se halla en la novela me recordó las relaciones que he mantenido; y la historia de crear una familia contra toda adversidad me llegó a lo más profundo. En aquella época, recuerdo que pensé que podría hacer un film maravilloso.
De tal modo que, años después, sentí al tiempo sorpresa y regocijo cuando se me acercó Tom Hulce proponiéndome la dirección de la versión cinematográfica de Una Casa en el Fin del Mundo. Pese a que Tom es uno de mis actores favoritos, no tenía ni idea de que se había convertido en productor. Sin embargo, desde el mismo momento en que me senté con él para hablar del film estuvo bien claro que compartíamos la misma pasión por la extraordinaria novela de Michael Cunningham.
Ya que he estado muchos años dirigiendo piezas teatrales y musicales tanto en Broadway como en el Off-Broadway, trabajar con actores ha sido uno de mis mayores placeres. Esa experiencia me vino muy bien a la hora de efectuar la transición a un nuevo medio. Fue abrumador; como director cinematográfico por primera vez, no podría haberme sentido más afortunado.”

Michael Mayer

SOBRE LA PRODUCCIÓN

Cuando Una Casa en el Fin del Mundose publicó en 1990, recogiendo críticas entusiastas, el actor Tom Hulce y el director de teatro Michael Mayer leyeron el libro y, sin comunicarse para nada, ambos se sintieron cautivados por la historia. La altamente apreciada novela de Michael Cunningham acerca de un chico que se hace hombre y se enamora de su mejor amigo llegó a lo más hondo de cada uno de ellos, pero por razones distintas. «Era una historia muy singular que se hacía maravilloso narrarla» —comenta Hulce—. «También me recordaba el lugar donde me crié y una amistad que tuve.» La reacción de Mayer no se vinculó tanto a su infancia como a su vida ya adulta. «Tenía ya treinta años y estaba empezando a pensar sobre los caminos que había tomado en mi vida y en el modo en que, después de 10 años de vivir en Nueva York, había creado una familia de amigos y colegas. De tal modo que me identifiqué plenamente con la noción de que nacer en el seno de determinada familia no significa necesariamente que sea la familia con la que vivirás el resto de tu existencia.»

Además del aprecio que sintieron por la historia, ambos hombres vislumbraron inmediatamente las posibilidades cinematográficas del libro. Seis años después de su trabajo en Amadeus (Amadeus, 1984), por el que fue nominado al Oscar, la carrera interpretativa de Hulce tanto en televisión como en teatro y cine estaba en su punto culminante, pero al mismo tiempo —nos dice—: «mi cerebro estaba cambiando. La particular obsesión por encarnar un personaje concreto se estaba haciendo menos atractiva. En su lugar, la energía se dirigía hacia los retos que supone narrar una historia completa.» Fue este estado de su mente el que le llevó a percibir que lo que quería era realizar una versión cinematográfica de la novela de Cunningham, así que procedió a asegurarse los derechos.

Al mismo tiempo, Mayer recuerda haber pensado: «Algún día, alguien hará una película de esto y lo único que espero es que no la fastidie. Entonces, cuando algunos años después me enteré de que Tom Hulce estaba efectivamente preparando el film, pensé: “¡Vaya! Espero que no lo estropee.”

Mientras Hulce desarrollaba el proyecto, no dejaba de preguntarse quién podría incorporarse al mismo como director. «Sabía que necesitábamos a alguien que fuera verdaderamente fenomenal con los actores, pues la historia es de las que depende absolutamente de ellos» —nos comenta Hulce, quien ya había asistido a ver varias de las producciones teatrales de Mayers, entre la que se contaban “Side Man,” ganadora del Tony, “A View from a Bridge,” y “Stupid Kids—. «La interpretación en todas esas producciones era extraordinaria, sutil, llena de matices, sorprendente. Y el trabajo de Michael con esos actores jóvenes era soberbio.» Para Hulce, el hecho de que ésta podía ser la primera incursión de Mayer como director cinematográfico no tenía la menor importancia. Como él mismo comenta: «Para los directores de todo el mundo resulta moneda común el ir y venir de un medio al otro, del escenario al celuloide. Y además, la escenificación de Michael posee una poderosa cualidad cinemática, hay musicalidad en su trabajo, un fuerte sentido visual.» Esto, quizá más que nada, convenció a Hulce de que Mayer podía aportar el equivalente cinematográfico a la magnífica prosa de Michael Cunningham.

«Tom me llamó inesperadamente» —recuerda Mayer—. «Siempre fui gran admirador de sus capacidades interpretativas; me impresiona sobremanera la integridad que rezuma todo su trabajo. Por ello, sólo pensar que él deseaba trabajar conmigo en algo de gran calidad se hacía apasionante. Cierta noche, durante una cena, ambos hablaron sobre la admiración que les suscitaba la novela y sobre los retos que la misma planteaba a la hora de trasladarla a la gran pantalla. Para Hulce era prioritario hallar a un guionista capaz de adaptar el bello lenguaje del libro; Mayer sugirió pedirle al propio Cunningham que escribiera el guión. «En Nueva York, llevo tratando con Michael en sociedad desde hace años» —dice Mayer—. «Y lo cierto es que se entusiasmó ante el reto de reinventar tanto la historia como los personajes de cara a la versión cinematográfica.» Para Cunningham, que inicialmente estaba convencido de la imposibilidad de narrar la historia en sólo dos horas, se trataba de una gran oportunidad: «Michael [Mayer] me convenció de lo contrario con respecto al tiempo necesario, y tuvo razón. Trabajamos juntos largo tiempo y con ahínco sobre las páginas del guión; en el curso de esta escritura, nos hicimos muy buenos amigos.»

Mientras el proyecto proseguía su fase de desarrollo, los realizadores se pusieron en contacto con algunas productoras, entre ellas Killer Films, sita en Nueva York. «Había leído el libro cuando empezaba a incorporarme en el mundo laboral, pero era demasiado joven para entenderlo realmente en aquel momento» —comenta Christine Vachon, la fundadora de Killer Films—. «Sin embargo, cuando volví a leerlo, me di cuenta de que se trataba de una historia que no se había contado sobre cierta generación en una determinada época y lugar.»

Killer Films fue todo un acierto para los realizadores. «Se dedican meridianamente a servir a sus directores y su visión de la película» —comenta Hulce. «Christine (Vachon), Pam (Koffler) y Katie (Roumel) brillan con luz propia a la hora de mimar a sus directores » —afirma el productor John Wells, cuya compañía fue la que fundó Killer Films. «Y al mismo tiempo defienden con uñas y dientes la naturaleza frecuentemente controvertida de sus largometrajes.» —añade Hulce. Igual que éste, Killer estaba convencida de que Mayer era el director idóneo para el proyecto. «Para nosotras, la cuestión no está en los días que alguien ocupa un plató cinematográfico, sino que reside en tener confianza en la capacidad de alguien para narrar una historia y comunicar su visión de la misma a la gente que trabaja para él —explica Vachon—. «Al hallar a Michael, estaba totalmente claro que éste era capaz de cumplir ambos requisitos.»

Este largometraje significa la primera vez que Killer Films une esfuerzos con Hart Sharp Entertainment desde que ambos sellos lo hicieron en Los chicos no lloran (Boys Don’t Cry, 1999). «Desde el mismo momento en que acabé de leer la novela de Michael Cunningham, ésta se convirtió en uno de mis libros favoritos » —comenta el socio Jeff Sharp—. «Al haberme criado en Ohio y tener experiencias similares a las de esta película, estaba cantado que me identificaría con la historia. También se trababa de una espléndida ocasión de volver a hacer equipo con Killer Films. Christine, Pam y Katie son unas maravillosas compañeras.» Hart Sharp se incorporó como productora por medio del capital de True Film Fund, y así el proyecto vio oficialmente la luz verde. Hart nos dice: «Siempre he estado al tanto y admirado el trabajo de Michael Mayer en el teatro, desde “Stupid Kids” a “A View From the Bridge.” Cuando se presentó esta ocasión para que Michael efectuara el paso al medio cinematográfico, que tanto le habíamos animado a hacer Jeff y yo mismo, Hart Sharp se comprometió a participar con miras a permitirle materializar su sorprendente visión artística.»

Incluso antes de que los realizadores comenzaran a forjar el reparto, ya recibieron una inesperada llamada de la CAA (Creative Artist Agency). «Se trataba del agente de Colin Farrell informando de que el actor había leído el guión y de que se mostraba enormemente interesado en encarnar el papel de Bobby.» Esto acontecía antes del éxito de Farrell en Última llamada (Phone Booth, 2002) y Minority Report (Minority Report, 2002), y Mayer es el primero en admitir que no tenía ni idea de quién era Farrell. «De hecho, el día en que iba a encontrarme con Colin en el Chateau Marmont de Los Ángeles, fue el mismo en que Vanity Fair salió a la venta con él en portada. Había algunos ejemplares de la publicación en el vestíbulo del hotel.» Pero estaban ya empezando a correr los rumores acerca de la notoria capacidad del joven actor. Farrell, que se había leído el guión en su sofá de Dublín a la cinco de la madrugada, se sintió cautivado por la escritura de Michael Cunningham. «Leí el guión, y luego leí la novela de Michael; su estilo es sencillamente prodigioso; en sus palabras hay mucho corazón y espíritu.»

Para el papel de Clare, que se apodera de los corazones de Bobby y Jonathan, los realizadores necesitaban a una actriz capaz de transmitir las contradicciones del personaje. Hallaron a su perfecta Clare en Robin Wright Penn. «Se trata de una actriz cinematográfica absolutamente brillante, a todas luces capaz de abordar un papel como éste » —comenta Hulce—. «Y además, siempre se hace fascinante observarla.» Para Wright Penn, Clare es una mujer cuyo amor por Bobby y Jonathan es lo que realmente necesita, sin embargo, a la larga, le resulta imposible conseguirlo. «Todos nacemos con esa necesidad de tener una familia y un hogar. Pero a veces no se puede hallar todo en una única persona. Y nunca… se trata de esa tristeza que embarga el amor. Y Clara es consciente de ello.»

Dallas Roberts, que efectúa aquí su debut como protagonista de un film, encarna a Jonathan. Se trata de un joven actor que tanto Hulce como Mayer conocieron cuando era alumno en la Juilliard School de Nueva York. Para Hulce, el personaje de Jonathan es el aglutinante que mantiene la historia compacta, y Roberts entendió esto completamente. «Jonathan está tratando de abrirse camino, intenta ser feliz y vivir su vida » —comenta Roberts—. «Quiere irse de Cleveland, y lo logra, para acabar en el East Village neoyorquino de principios de los 80. Y creo que en cierto modo piensa que eso no es suficiente. Se trata de un tipo solitario y trata de paliarlo con sexo casual y su amor por Clare. Y entonces aparece Bobby, quien puede darle a ella lo que a mi me es imposible.» Roberts también quedó muy afectado por la lectura tanto del guión como de la novela. «Primero fueron las palabras. Michael Cunningham es un verdadero forjador del lenguaje; resulta imposible leer su prosa sin quedar marcado por ella.»

Una cosa es hallar actores que puedan dar vida a personajes jóvenes afrontando los distintos estadios de la maduración, y otra cosa bien distinta es dar con alguien que pueda abordar el papel de una mujer madura que experimenta sutiles cambios a lo largo de veinte años. Éste fue el reto de los realizadores a la hora de encontrar a alguien que diera vida a Alice, la madre de Jonathan. «Recurrimos a una de las actrices más grandes» —comenta Hulce—. «Acudimos a Sissy Spacek.»

Procedente del gran éxito de su interpretación en En la habitación (In the Bedroom, 2001), Spacek sintió curiosidad por el guión y aún más por el personaje de Alice. «Cuando empieza la historia, Alice parece una madre y ama de casa feliz de clase media que vive en Ohio a principios de la década de los 70. Ha decidido permanecer en el seno de un matrimonio no demasiado feliz, pero tiene un hijo adolescente que tiene un amigo llamado Bobby, quien, tras una serie de hechos, acaba por vivir con ellos. Se trata de un muchacho bastante misterioso. Durante un corto periodo de tiempo, se crea una burbuja fantástica en la que viven Alice, mi hijo Jonathan, y Bobby. Ella se ve arrastrada a ese mundo; es el momento en que las cosas le van mejor a Alice.»

Además de ejercer su magia sobre el reparto, el guión de Michael Cunningham fue toda una inspiración para el equipo técnico cuando el rodaje dio inicio en Toronto, en abril de 2003. «Muchos de los integrantes del equipo técnico leyeron el guión; muchos de ellos, con una experiencia en televisión y cine que se extendía a diez y quince años, afirmaron que se trataba del mejor trabajo en el que habían participado» —nos dice Farell—. «Puede parecer una tontería, pero lo cierto es que todos… los maquinistas, los del transporte… rezumaban admiración por el film.»

Dado el grado de intimidad que la historia exigía, el background teatral de Mayer se revelaba como mucho más importante que su falta de experiencia en un plató cinematográfico. «No podría dejar de decir lo maravilloso que es Michael Mayer» —observa Spacek—. «Procede del teatro, y ama a los actores. Se concentra en la interpretación.»

Cuando Mayer mira atrás, se da cuenta de que para él la mayor diferencia con respecto a su trabajo en los proscenios ha sido el proceder sin seguir el orden de las secuencias. «Rodamos el desenlace del film al principio. Los actores que encarnaban a Bobby y Jonathan en sus años adolescentes se fueron durante dos semanas, y luego volvieron a aparecer. Mi mayor desafío consistía en mantener el viaje emocional de cada uno de los personajes al tiempo que me tenía que concentrar en cada secuencia específica. Todo esto es muy distinto del teatro, donde siempre se ensaya por orden cronológico y se ayuda a los actores a que den forma completa a sus interpretaciones para que puedan afrontar ocho sesiones a la semana. Para Farrell, la experiencia teatral de Mayer ha sido un plus. «Nos aportó tanto detalle… afrontaba una escena en solitario, encarnando tres personajes a la vez: y pese a que no lo hacía como lo haríamos cada uno de nosotros, entendías perfectamente de qué estaba hablándonos.»

La producción tenía un programa de rodaje de 34 días. El rodaje principal se efectuó en Toronto, con unos pocos días adicionales en Phoenix y Nueva York. Para Mayer, no dejó de tratarse de un reto desde el primero al último día. «Teníamos que recrear 4 periodos de tiempo distintos, 4 estaciones, 4 localizaciones principales, tres actores dando vida a Bobby, dos actores haciendo lo propio con Jonathan… era un programa muy breve, y sin posibilidad de tiempo extra.» Pero todo ello no hizo sino que Mayer exhibiera lo mejor de sí mismo. «No era consciente de que era la persona adecuada para la empresa. Realmente reinaba en mi un gran control sobre todo. Podía controlarlo todo al milímetro.» Si de algo ha servido esta experiencia ha sido en que la misma le ha brindado a Mayer nuevas oportunidades en una vida profesional ya colmada. «Haber realizado esta película ha resultado una experiencia creativa de lo más satisfactorio. Estoy ansioso por hacer otro largometraje, aunque si sólo me fuera dada la oportunidad de hacer una única película, me sentiría muy feliz de que fuera ésta.»

Una Casa en el Fin del MundoEL REPARTO
COLIN FARRELL (BOBBY) nació en Irlanda y pronto suscitó la admiración de Hollywood. Es el último en la creciente lista de jóvenes irlandeses que está preparándose para el mundo del espectáculo desde que últimamente acuden a los Estados Unidos. Su más reciente éxito es la espectacular Alejandro Magno (Alexander, 2004), de Oliver Stone, junto a Angelina Jolie, Anthony Hopkins, Val Kilmer y Jared Leto, donde Farell encarna al héroe heleno. No hace mucho, se le ha podido ver en Última llamada (Phone Booth, 2002), para Twentieth Century Fox, donde vuelve a colaborar con el director Joel Schumacher. Este thriller se centra en un publicista (Farrell) que responde a la llamada de un teléfono público, para reparar en que al otro lado de la línea le habla un asesino que asegura dispararle en caso que opte por colgar.
Recientemente, el actor también participó en el largometraje de Columbia SWAT: Los hombres de Harrelson (S.W.A.T., 2003), donde es protagonista junto a Samuel L. Jackson.
Entre sus últimos títulos, podemos citar La prueba (The Recruit, 2003), siendo su oponente Al Pacino. La película narra la historia del agente de la CIA James Clayton (Farrell) mientras se prepara en el campamento de instrucción donde el veterano agente Walter Burke (Al Pacino) le enseña los entresijos del juego. Cuando James empieza a cuestionarse su papel y decide abandonar es reclutado en una misión especial para eliminar a un topo. Colin también aparece en el papel de ‘Bullseye’ en el largometraje de la Twentieth Century Fox Daredevil (Daredevil, 2003), basado en el popular cómic.
El primer largometraje norteamericano de Farrell fue Tigerland (Tigerland, 2000), de New Regency, dirigido por Joel Schumacher y distribuido por Twentieth Century Fox. La cinta resigue a unos soldados norteamericanos que han sido llevados a una remota región de Luisiana en 1971 donde practicarán el juego de la guerra como parte de su preparación para su primera misión de combate en Vietnam. La película se rodó enteramente en localizaciones de una base militar abandonada en Florida. Colin aparece asimismo encarnando a Jesse James en American Outlaws (American Outlaws, 2001), de Warner Brothers, y en Minority Report (Minority Report, 2002), de Steven Speilberg.
Habiendo nacido en Castleknock, en la República de Irlanda, el actor es el hijo de un antiguo futbolista, Eamonn Farell, y el sobrino de Tommy Farrell. En 1960, Tommy y Eamonn Farrell jugaron en el Club de fútbol irlandés Shamrock Rovers.
El primer anhelo del Colin adolescente fue seguir los pasos de su padre y tío; sin embargo, su interés no tardó en encauzarse por el sendero de la interpretación, por lo que ingresó en la Gaity School de arte dramático sita en Dublín. Antes de acabar el curso, Colin logró un papel protagonista en la miniserie de Dierde Purcell Falling for a Dancer (1998). No tardó en proseguir como protagonista en otra serie, esta vez de la BBC: Ballykissangel (1998-1999), además de detentar un pequeño papel en el debut cinematográfico de Tim Roth como director: La zona oscura (The War Zone, 1999).
Entre los largometrajes que Farrell ha protagonizado, cabe citar La guerra de Hart (Hart’s War, 2002), para la MGM, siendo su oponente Bruce Willis. Bajo la dirección de Gregory Hoblit [Frequency (Frequency, 2000)], este drama de la Segunda guerra mundial de gran presupuesto presenta a Colin como un prisionero de guerra formado como abogado que debe defender a un soldado negro acusado indebidamente de asesinato en una prisión alemana. El actor también ha trabajado en el film de gángsteres ambientado en Dublín Criminal y decente (Ordinary Decent Criminal, 2000), de Thaddeus O’Sullivan, coprotagonizado junto a Kevin Spacey. Aquí, Colin encarna al miembro más joven de la banda de matones de Spacey. Fue el propio Kevin quien sugirió al actor para el papel tras haberle visto actuar en la pieza “In a Little World of Our Own,” en el Donmar Warehouse de Londres. Actualmente, Colin vive en Dublín.

Una Casa en el Fin del MundoDALLAS ROBERTS (JONATHAN) fue nominado al Drama Desk y recibió el Elliot Norton Award por su papel protagonista en “Nocturne,” pieza que se representó en el Off Broadway en 2002. El actor siguió en el Off Broadway con la obra “Burn This,” que coprotagonizó con Catherine Keener y Edward Norton. Otras piezas teatrales en el Off Broadway y de carácter regional en el haber de Dallas son “True Love,” “Enter the Night,” “Compleat Female Stage Beauty,” y “The Taming of the Shrew.” Recientemente, el actor participó en el largometraje The Lucky Ones (2003), y también intervino en The Hat. Para televisión, ha actuado en la serie New York Undercover (1994-1998) y en Law & Order (episodio de noviembre de 2004). Dallas se graduó en la Juilliard School.

Una Casa en el Fin del MundoROBIN WRIGHT PENN (CLARE) ha aparecido últimamente en el drama de la Warner Brothers La flor del mal (White Oleander, 2003), con Michelle Pfeiffer, Renee Zellweger y Alison Lohman.
Wright Penn efectuó su debut cinematográfico en el film de culto de Rob Reiner, La princesa prometida (The Princess Bride, 1987), antes de abordar papeles secundarios junto a los más importantes actores de Hollywood, entre los que se cuentan: Sean Penn y Gary Oldman en El clan de los irlandeses (State of Grace, 1990); Albert Finney y Aidan Quinn en Playboys (The Playboys, 1992); y Robin Williams en Toys (Toys, 1992).
En 1995, Wright Penn recibió sendas nominaciones a los Globos de Oro y a los Screen Actor’s Guild Awards por su papel secundario junto a Tom Hanks en Forrest Gump (Forrest Gump, 1994), ganadora del Oscar a la Mejor película en 1994. Tras ello, la actriz siguió junto a Jack Nicholson en Cruzando la oscuridad (The Crossing Guard, 1995), de Sean Penn, y con Morgan Freeman en Moll Flanders: el coraje de una mujer (Moll Flanders, 1996). Fue coprotagonista junto a William Hurt en Por amor (Loved, 1997), film objeto de una presentación especial en los festivales cinematográficos de Seattle y Toronto, por cuya interpretación logró el Premio a la mejor actriz en el primero además de una nominación al Independent Spirit Award. En 1998, Robin fue nuevamente objeto de una nominación a los Screen Actor’s Guild Awards por su papel protagonista junto a Sean Penn y John Travolta en Atrapada entre dos hombres (She’s So Lovely, 1997), de Nick Cassavetes.
Otros filmes en el haber de la actriz son la adaptación para la pantalla grande de Descontrol (Hurly Burly, 1998), donde se integró en un reparto de conjunto en el que también estaban Sean Penn, Kevin Spacey, Meg Ryan y Chaz Palminteri; el drama romántico Mensaje en una botella (Message in a Bottle, 1999), con Kevin Costner y Paul Newman; How to Kill Your Neighbor’s Dog (2000), junto a Kenneth Branagh; El protegido (Unbreakable, 2000), el thriller preternatural de M. Night Shyamalan, donde también actúan Bruce Willis y Samuel L. Jackson; y El juramento (The Pledge, 2001), el muy aplaudido drama de Sean Penn, donde Jack Nicholson ejerce como oponente.
Wright Penn también ha actuado en la reciente versión cinematográfica de la clásica serie televisiva El detective cantante (The Singing Detective, 2003), bajo la dirección de Keith Gordon. Aquí, Robin es protagonista junto a Robert Downey Jr. y Mel Gibson en lo que es una tragicomedia musical para Paramount Classics que tuvo su première internacional en la edición del Festival de Sundance de 2003.

Una Casa en el Fin del Mundo

SISSY SPACEK (ALICE) llamó la atención por primera vez tanto del público como de la crítica en el clásico cinematográfico de Terrence Malick Malas tierras (Badlands, 1973). A lo largo de su extraordinaria carrera, Spacek ha creado un variado repertorio de personajes que le han proporcionado seis nominaciones al Oscar a la mejor actriz y tres Globos de Oro. Su encarnación de Loretta Lynn en el film autobiográfico Quiero ser libre (Coal Miner’s Daughter, 1980) significó para la actriz el Oscar y el hacerse con un lugar en el corazón de los públicos de todo el globo. La carrera de Spacek se ha extendido a lo largo de más tres décadas en las que no ha hecho sino recoger los más favorables comentarios acerca de sus interpretaciones a través de filmes tan memorables como Tres mujeres (Three Women, 1977); Raggedy Man (1981); Crímenes del corazón (Crimes of the Heart, 1986); El largo camino a casa (Long Walk Home,1990); J.F.K (JFK, 1991); Carrie (Carrie, 1976); Desaparecido (Missing, 1982); Aflicción (Affliction, 1997); Una historia verdadera (The Straight Story, 1999), y En la habitación (In the Bedroom, 2001).

MICHAEL MAYER (DIRECTOR) es un director reconocido con varios galardones cuya labor ha podido presenciarse muy recientemente en Broadway en “Thoroughly Modern Millie,”pieza que le valió el Drama Desk Award al mejor director de musicales en 2002. Basada en el oscarizado film Millie, una chica moderna (Thoroughly Modern Millie, 1967), el musical es obra de Richard Morris (guionista del film) y de Dick Scanlan, con música de Jeanine Tesori y letra de Dick Scanlan, y retrotransporta al público a la gran era del jazz, en la década de los 20, en la ciudad de Nueva York, cuando las “modernas” —entre las que se contaba la flapper Millie—, llevaban corto el cabello, se subían la falda, se incorporaban al mundo del trabajo, y redefinían las reglas del amor. Este musical arrasó en los premios Tony de 2002, incluyendo el galardón al mejor musical.
Mayer, uno de los directores de Broadway más ocupados, cuenta en su haber otras piezas como “Side Man,” galardonada con el Tony a la mejor obra, con Edie Falco, Frank Wood y Christian Slater; “An Almost Holy Picture,” con Kevin Bacon; “The Lion in Winter,” con Laurence Fishburne y Stockard Channing; “Uncle Vanya,” con Sir Derek Jacobi y Laura Linney; el galardonado revival de “You’re A Good Man,”“Charlie Brown,” con Kristin Chenoweth, Roger Bart, B.D. Wong, y Anthony Rapp; y “A View From The Bridge,” ganadora del Tony al mejor revival, pieza de Arthur Miller que interpretaron Anthony LaPaglia, Allison Janney, y Brittany Murphy.
Cuéntase entre su labor para el Off-Broadway “The Credaux Canvas,” de Keith Bunin, en el Playwrights Horizons; “Stupid Kids,” de John C. Russell; “Baby Anger,” de Peter Hedges, con Kristen Johnston y John Pankow, también representada en el Playwrights Horizons; el estreno mundial de “View of the Dome,” de Theresa Rebeck, en el New York Theatre Workshop; y la première en Nueva York de “Antigone,” de Janusz Glowacki, en el Vineyard Theatre. Mayer dirigió la Gira Nacional por E.E.U.U. de “Angels in America,” que fue objeto de cuatro Joseph Jefferson Awards, entre ellos el de mejor director y mejor producción, y de un Carbonell Award al mejor director, además de sendas nominaciones al Premio del Círculo de críticos teatrales de Los Ángeles y al Ovation Award al mejor director.
Habiendo sido nominado en tres ocasiones para los Tony, y logrado tres Drama Desk y dos galardones del Círculo de la crítica extranjera, Mayer también goza del prestigio de poseer buen ojo para el descubrimiento de talentos. Ha catapultado las carreras de actores como Edie Falco [Los Soprano (The Sopranos, 1999)]; Allison Janney [El ala oeste (The West Wing, 1999)]; Brittany Murphy [Recién casados (Just Married, 2003); 8 millas (8 Mile, 2002)]; Camryn Manheim [El abogado (The Practice, 1997)]; Frank Wood [“Side Man,” ganador de un Tony]; Kristin Chenoweth [las televisivas Annie (1999); The Music Man (2003)]; y el descubrimiento de la pasada temporada: Sutton Foster [“Thoroughly Modern Millie,” por la que logró el Tony a la mejor actriz].

4 Comments »

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Comment by alba

December 22, 2006 @ 7:17 pm

a mí sinceramente no me gusto nada esta película pero para gustos los colores. Es muy simple.

Comment by charly o.c.

January 14, 2008 @ 8:44 pm

hay verdad a mi esta pelicula si me gusto muchisomo tiene un gran mensaje ademas los actores lo hacen expectacular simplemente una gran pelicula

Comment by monica

April 13, 2008 @ 12:12 am

me gusto mucho por que nunca habia visto una pelicula donde la relacion sentimental fuera de tres personas, desde ese momento yo ma volvi lesviana

Comment by Alejandra

May 24, 2008 @ 5:09 pm

Esta película se me hizo bastante interesante por la fuerza de los personajes y sobretodo por que muestra los complicados hilos que mueven a las relaciones humanas, en este caso, la de una familia bastante singular.

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